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9.
MARIA
Y LA IGLESIA VALENCIANA La importancia de la figura de María en la historia de la Iglesia es tan extraordinaria y plural que resulta difícil calibrar su alcance. Sólo en el área valenciana sería imposible confeccionar una guía completa de todos los lugares de culto, santuarios, iglesias, capillas, ermitas, altares, monumentos y oratorios, públicos o privados, con denominación mariana, o reseñar la multitud de sus imágenes pintadas, esculpidas o grabadas, así como establecer un listado de todas las composiciones poéticas, narraciones, obras teatrales, libros o composiciones musicales que se han dedicado o encuentran un eco de su presencia. Al organizarse la diócesis de Valencia tras la conquista de Jaime I en el siglo XIII, la figura de María, por expreso deseo del monarca, recibió una atención primordial. Se convirtió en titular de la catedral de la nueva diócesis y de muchas parroquias. Pasó también a ser protectora con diversas advocaciones (Rosario, Carmen, Merced, Remedio, etc.) que los religiosos eligieron, haciéndola también titular de conventos y monasterios, como los cistercienses de Benifassà, Valldigna y Gratia Dei, o los caballeros de Montesa, el priorato agustino de Aigües Vives, los jerónimos de la Murta en Alcira, la cartuja de Santa María de Portacoeli, y los conventos de servitas de Santa María al Pie de la Cruz y clarisas de la Puridad de Valencia, entre otros muchos.
Como rey caballero, y hombre de su época, Jaime I puso su cruzada bajo el patrocinio de Santa María a quien invocaba en sus batallas, y le iba dedicando las más importantes iglesias por él fundadas, destacando entre ellas la del monasterio de Santa María del Puig. Según tradición, la construcción del santuario del Puig se atribuye al hallazgo prodigioso de 1237 de una imagen por parte de San Pedro Nolasco, conocida como Virgen del Puig, representada en un relieve en piedra, bizantino, del primer tercio del siglo XIII. Representa a María bajo un tipo iconográfico conocido como "Anicetos", es decir "Victoriosa", sentada con el Niño, en pie sobre sus rodillas, que tiende los brazos hacia su madre. La Asunción de María es también en el área valenciana una advocación muy frecuente. Entre las muchas capillas dedicadas a ella siempre habrá que poner en primer lugar la capilla mayor de la catedral, que desde un principio estuvo adornada con un retablo de madera recubierto con una plancha de plata labrada con una estatua argéntea de la Virgen con el Niño. Este retablo pereció a causa de un incendio y fue sustituido por otro de mayores proporciones que a partir de 1507 fue protegido por dos puertas de madera adornadas con magníficas pinturas renacentistas de Fernando Llanos y Fernando Yáñez de la Almedina, con los Gozos y Hechos de la vida de la Virgen. Consideración especial tuvo en Valencia la representación asuncionista de la catedral, similar al conocido Misteri d´Elx, que dio lugar al llamado milagro de la Seo a causa del suceso ocurrido el 14 de agosto de 1556 cuando una niña resultó ilesa de una caída mortal desde el cimborrio. Desde entonces la titular de la Seo fue llamada Mare de Deu del Milacre, y se trata de una imagen de la dormición de la Virgen que se venera en una capilla cercana a la catedral, en el Hospital de Pobres Sacerdotes, fundada por una de las cofradías marianas más antiguas de la ciudad. El drama asuncionista dejó de representarse por disposición del arzobispo Aliaga a principios del XVII. La propia catedral guarda otras valiosas imágenes de la Virgen como la imponente estatua gótica en alabastro de la Virgen del Coro. Otra de gran valor es la procedente de la Capilla Real de Alfonso el Magnánimo, con la vera efigies de María pintada en un icono, que perteneció a Martín el Humano, y el "peine" o relicario para cabellos de la Virgen, o el busto de plata repujada con piedras preciosas y camafeos, con un fragmento de manto regalado por Alejandro VI, o la estatua de plata sobredorada, obra del orfebre Bertomeu Cruilles. Entre las devociones marianas alcanzaron gran popularidad en Valencia la dedicada a la lactancia de Jesús, la Soledad de María o Primera aparición de Cristo resucitado, donde María está en oración ante un pequeño altar con la corona y clavos de Cristo, recibiendo la visita de su hijo. A veces se representa a las dos figuras solas. En otros casos Cristo se hace acompañar en su visita por los Santos Padres del Limbo. Se trata en cualquier caso de una peculiaridad iconográfica que al parecer sólo se cultivó en Valencia, pues no se conocen ejemplos fuera de ella. En la cultura literaria la figura de María también, desde antiguo, ha sido objeto de atención en certámenes poéticos. El más famoso quedó recogido en uno de los primeros libros impresos en España, "Trobes en lahors de la Verge María" (Valencia, 1474). También la famosa Vita Christi ,de sor Isabel de Villena, es casi en su mitad una auténtica vida de María, que la ilustre monja dejó inconclusa cuando se aprestaba a relatar el pasaje de la Asunción.
Entre las más antiguas imágenes marianas de la ciudad de Valencia, destaca el icono de la Mare de Deu de Gracia, del convento de San Agustín, cuya cofradía fue fundada en 1301 con capilla adscrita al patronato real. Tuvo trato de imagen "oficial" de la Virgen en Valencia, que fue desplazándose desde finales del siglo XVI hacia otra advocación famosa, la Virgen de los Desamparados, aclamada finalmente como patrona de la ciudad y reino. La advocación de los Desamparados y la imagen que la sustenta, como es sabido, surge de la cofradía de Santa María de los Inocentes vinculada al Hospital de Folls, fundado a principios del siglo XV a instancias del mercedario fray Gilabert Jofré. En 1496 Fernando el Católico aprobaba el título de Santa María de los Desamparados, y Carlos V en 1537 autoriza a la cofradía para otorgar dote a las doncellas huérfanas. La finalidad de la cofradía era atender a los presos, especialmente los condenados a muerte, y encargarse de la sepultura de sus cuerpos colocando la imagen de la Virgen sobre el ataúd. Luego, la imagen cubierta con manto y adornada de exvotos y alhajas era venerada de modo itinerante en las casas de los clavarios y más tarde en una capilla exterior de la Catedral. El crecimiento de su devoción fue enorme y requirió la construcción de un templo propio. Este templo se levantó en 1667 y es conocido como Basílica de la Virgen, en la que hoy se custodia su imagen patronal. Otra advocación mariana que en Valencia goza de fervor y peculiar tratamiento es la Concepción Inmaculada de María. Como consecuencia de ese gran fervor, el monasterio de Santa Clara de Valencia comenzó a denominarse de la Puridad, desde el cual partieron, al parecer, las primeras versiones inmaculadistas valencianas. Vicente Macip y Joan de Joanes difundieron en sus pinturas la efigie de la tota pulchra, representándola de cuerpo entero, limpia y hermosa, rodeada por el sol, con la luna a sus pies, la cabeza coronada por doce estrellas y alrededor los símbolos marianos tomados del Cantar de los Cantares, y en lo alto la Trinidad coronándola.
Piezas
221 Retrato de Pérez Bayer. Universitat de Valencia. 222 Retrato del rector Vicente Blasco. Universitat de Valencia. 223 Retrato del Canónigo Liñán. Universitat de Valencia. 224 Retrato del Comisario de Cruzada Manuel Fernández. Museo de Bellas Artes de Valencia. 225 Plano de la Universitat de Valencia. Archivo Catedral de Valencia. 226 Plan de estudios de Vicente Blasco. Ayuntamiento de Valencia. 227 Especies perdidas. Juan Pahoner. Archivo Catedral de Valencia. 228 Modelo del Altar Mayor de Xàtiva. Museo de l´Almudi de Xàtiva. 229 San Fernando y San Carlos. Francisco Bru. Museo de Bellas Artes de Valencia. 230 Virgen de la Misericordia. Vicente López. Museo de Bellas Artes de Valencia. 231 San Francisco de Borja. Mariano Salvador Maella. Capilla de San Francisco de Borja. Catedral de Valencia. 232 San Francisco de Borja exorcizando a un moribundo. Francisco de Goya. Capilla de San Francisco de Borja. Catedral de Valencia. 233 Despedida de San Francisco de Borja. Francisco de Goya. Capilla de San Francisco de Borja. Catedral de Valencia.
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