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EL
PRIMITIVO CRISTIANISMO VALENCIANO Se atiende en este apartado a la época paleocristiana, en primer lugar, en la que la figura de San Vicente mártir cobra una relevancia especial desde la antigüedad, ya que Valencia fue escenario de su muerte y de aquí irradió su culto a todas partes. Tres piezas arqueológicas de este período demuestran que el Cristianismo estaba implantado en Valencia en la segunda mitad del siglo IV: el denominado Sarcófago de la Pasión, un bol de vidrio tallado con las figuras de Jesucristo, San Pedro y San Pablo y un fragmento de sarcófago aparecido en las excavaciones de la Cárcel de San Vicente de la plaza de la Almoina. También del siglo IV se exhibe un fragmento de Sarcófago cristiano hallado en Denia con una escena bíblica del ciclo de Jonás, de factura indudablemente romana, de mediados del siglo IV.
Tras la invasión musulmana, la sede episcopal valentina se mantuvo hasta fines del siglo VIII, en que la ciudad fue arrasada por el Emir Omeya Abd al-rahman I en 768. A partir del siglo IX se produce una progresiva islamización en Valencia potenciando un cambio cultural y religioso. Consecuencia de ese cambio fue la conversión de la capilla visigoda conocida como "Cárcel de San Vicente" en casa de baños, y la sustitución del resto de edificios episcopales por un alcázar y una mezquita.
Ningún dato posterior poseemos hasta la llegada de las tropas del Cid a la ciudad. Desde entonces y hasta la entrada de Jaime I en 1238, se tienen noticias de clérigos acompañando a las tropas cristianas. El documento más importante del período inmediato a la conquista cristiana es el "Llibre del Repartiment" del Rey Don Jaime, eslabón primordial para la historia valenciana que nos habla de los territorios adjudicados por el monarca a sus nobles caballeros.
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