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José Camarón Bonanat se inspira en "La
Glorificación de María" para pintar los
frescos de la bóveda, iniciándose la obra en
1800. Con la muerte de éste, en 1803, le sucede su
hijo Manuel Camarón i Meliá, el cual continua
la obra finalizándola en 1806.
Durante la Guerra Civil un obús destruye parte de la
bóveda. Los daños causados son graves. En 1940
intervienen los especialistas del museo San Pio V, reconstruyendo
la porción dañada con materiales ajenos al resto
de la construcción. Los técnicos recurren a
una nebulosa de colores presentes en el resto del fresco para
cubrir la parte reconstruida, dando lugar a una laguna neutra,
que no define formas. El paso de los años deteriora
gravemente el estado de los frescos los cuales acumulan suciedad,
grietas, daños por humedades y sales, etc.
En 1998 un equipo de especialistas dirigidos por Fina Martínez
comienza el proceso de restauración de la bóveda,
que arranca con un exhaustivo análisis del estado de
la bóveda y de los materiales presentes en las capas
de pintura. A partir del cual se gesta un procedimiento de
intervención que utiliza las técnicas más
avanzadas con el fin de recuperar el estado original de la
obra. En el transcurso de las catas y análisis realizados
se descubren porciones de figuras que evidencian que el aspecto
de la bóveda no es el original. A partir de las mismas,
y de muestras gráficas de 1919, procedentes del Archivo
Mas, que reflejan el aspecto anterior a la Guerra Civil, se
reconstruye el fresco pintado por Camarón.
El tamaño faltante de la obra, laguna neutra, era lo
suficientemente grande para captar la atención del
conjunto, con lo que la obra quedaba desvirtuada. Como consecuencia
de lo cual se producía la pérdida de la unidad
potencial, mutilando el mensaje iconográfico subyacente.
Es por esto que se decidió actuar recuperando la obra
tal y como se concibió en el año 1800.
Los Tondos de la Catedral, obra original de José Vergara,
presentaban un deterioro muy evidente, precisando de una protección
de las zonas con riesgo de rotura, consolidación y
reposición de morteros, limpieza general de polvo y
humo, y reintegración cromática. De la mano
del equipo de Fina Martínez se desarrolla un proceso
meticuloso que desemboca en el aspecto actual de los tondos.
Tras un minucioso proceso de restauración, iniciado
en 1997, podemos hoy, admirar la belleza de los Tondos de
la Asunción, de la Presentación, de la Anunciación
y de la Inmaculada.
MARCO DE LA RESTAURACIÓN
Entre los meses de septiembre de 2001 y marzo de 2002 tendrá
lugar en la ciudad de Segorbe una exposición sin precedentes,
por su envergadura e interés artístico; LA LUZ
DE LAS IMÁGENES SEGORBE.
La exposición permitirá recuperar un gran numero
de obras que pasaran de ser desconocidas a poder ser admiradas
en su máximo esplendor. Obras que datan desde el siglo
XIII hasta el XIX mostrarán su aspecto original perdurando
en el tiempo un patrimonio artístico que ha sido rescatado
del olvido.
A través del recorrido por los distintos edificios
de la exposición se participará de la historia
de la diócesis de Segorbe que impregna tanto edificios
como obras que se exponen al público.
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